#ComeCerdoComeSano: La carne de cerdo, una rica fuente de nutrientes

La carne de cerdo es un almacén esencial de vitaminas y minerales importantes para nuestro desarrollo, como el hierro, el zinc, el fósforo, el potasio y el magnesio. Destaca también por ser una de la carnes con mayor cantidad de vitaminas del complejo B, encargadas de acelerar el metabolismo de carbohidratos y ácidos grasos e intervenir en el fortalecimiento del sistema nervioso e inmunológico.

En una ración de 100 gramos, que tiene el tamaño de una palma, podemos conseguir 21,4 gramos de proteína de alta calidad, un tercio de nuestro requerimiento diario, según señala Milagros Agurto, nutricionista y asesora de la Asociación Peruana de Porcicultores (Asoporci). Como explica esta especialista, la carne de cerdo es una de las más magras que existe, pues el 70% de su grasa se almacena bajo su piel. “La grasa es visible y, al retirarla, nos quedamos solo con la parte magra”, destaca.

Crianza Confiable 

Para aprovechar los beneficios de la carne de cerdo al máximo es necesario garantizar su calidad y salubridad. En nuestro país, esa labor está a cargo de la Asociación Peruana de Porcicultores, que agremia a 64 granjas tecnificadas que cumplen con los más estrictos controles de sanidad para producir una carne saludable e inocua.

“La calidad de nuestra producción tiene los mismos niveles de Estados Unidos y Europa”, señala Gustavo Robinson, vicepresidente de Asoporci. Las granjas tecnificadas, indica, son lugares especialmente diseñados para cumplir con los más altos estándares de una buena crianza porcina. Sus instalaciones, completamente estériles, cuentan con tecnología que les permite supervisar cada etapa de crecimiento del cerdo, monitorear su alimentación en base a granos de soya y maíz, y realizar un seguimiento veterinario a cada animal. Además, todas las granjas están registradas en el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), del Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI).

“Hay varios mitos del pasado sobre la crianza de cerdos, pero ninguno de ellos puede tener lugar en una granja tecnificada, donde todo está controlado minuciosamente”, agrega Robinson, quien destaca el esfuerzo de los agremiados de Asoporci por velar por la calidad del alimento producido. Como explica, mantener los estándares de una buena crianza es una labor rigurosa que va desde el momento de la gestación del animal –con técnicas avanzadas de genética– hasta la correcta comercialización de la carne producida.

 

 

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